La Democracia participativa versus el show electoral chileno

Las elecciones ya no son suficientes, no responden al verdadero ideal de la democracia, hoy la ciudadanía exige ser parte de las decisiones importantes, tiene cada vez menos confianza en los políticos, es cosa de analizar las encuestas y constatar que las instituciones más desprestigiadas en Chile son el congreso y los partidos políticoscon con más de un 90% de rechazo.

Por Juan Pablo Pezo Dalmazzo    `

Al parecer la cordillera de los Andes y la inmensidad del océano pacifico, impiden ver a la élite política Chilena  la profunda crisis que sacuden a las principales democracias del occidente: desencanto general, abstención masiva o los votos para candidatos populistas —Trump— es la cruda realidad de una democracia representativa que ya no da el ancho. Para ser realista, creo que la solución no se encuentra en una nueva ideología, ni mucho menos en la figura del hombre o mujer —Providencial—

Es una evidencia, a nivel global, la democracia representativa vive hoy una profunda crisis de legitimidad. Los Políticos llamados por el prestigioso sociólogo francés Pierre BourdieuProfesionales de la política— no nos representan. Para muchos sociólogos los primeros síntomas de la debacle comenzaron con la gran manifestación de   la famosa puerta del Sol de Madrid el 15 de mayo del 2011. Los movimientos sociales españoles, hicieron el llamado para manifestarse contra los abusos del poder inhumano de las finanzas poniendo a puertas afueras a todas las familias que estaban atrasadas con sus hipotecas y que condenó al desempleo al 50% de los jóvenes españoles.

El 2011, en Grecia, el movimiento Aganaktismenti   (en cólera en griego) protesta en la plaza Syntagma contra la corrupción de su clase política, contra políticas  de austeridad  y una recesión que llevo a la banca rota del Estado. En Estados Unidos, el movimiento «Occupy«  se toman el Zuccoti Park en Manhattanrebautizándolo como la plaza de la libertad. Los manifestantes se identifican con el 99% de la población mundial que no tiene nada, se oponen al 1% restante que poseen grandes riquezas. Contestan los estragos del mundo financiero, denuncian las desigualdades, el rescate de los bancos en fondos públicos y la influencia del dinero en la política norteamericana. Indignez-vous!(Indígnense) escribió el 2010 Stéphane Hessel. El 15 de octubre 2011, se organizó una jornada planetaria de indignados en Londres, Tel-Aviv, Montreal, Tokio, Taiwán y en otras ciudades del planeta.

De Madrid a Paris, pasando por Nueva York, los manifestantes pensaron en mecanismos de delegación, los valores, nuevas prácticas políticas, experimentan nuevas formas democráticas, horizontales e igualitarias como alternativas a la democracia representativa tradicional. En Marzo 2016, en la plaza de la República en Paris, el Movimiento «Nuit-Debout« (De noche Despiertos), sus manifestantes experimentaron una experiencia democrática inédita, en donde ciudadanos común y corrientes debatieron sobre temas complejos creando comisiones temáticas sobre educación, creación monetaria, redacción de una constitución, transición energéticas, medio ambiente, etc. Fundamentalmente, todos éstos nuevos movimientos sociales son reveladores de un cambio que estamos viviendo— El fin de la democracia representativa—

La verdad, que la sociedad occidental vive hace 200 años en un mito: en el régimen electoral como símbolo de la democracia. Sin embargo, las Democracias Contemporáneas tienen su origen en una forma de gobierno en la cual sus fundadores de opusieron a la verdadera democracia «[Bernard Manin]. Los fundadores de los gobiernos representativos, a fines del siglo 18, durante la revolución francesa y norteamericana, asociaban la democracia— gobierno para y por el pueblo—al caos, a la violencia y a la tiranía de los pobres. Pero, según Elisa Lewis y Romain Slitine, detrás de los argumentos de orden práctico, la decisión de delegar la soberanía popular, en algunos representantes elegidos por intermedio de una elección electoral, fue fundamentalmente política. En realidad, la «Revolución democrática de a fines del siglo 18, fue remplazar a una — Aristocracia hereditaria por una Aristocracia elegida— [ Elisa Lewis, Romain Slitine, Coup d’Etat citoyen, p.14, 2016]

Las elecciones ya no son suficientes, no responden al verdadero ideal de la democracia, hoy la ciudadanía exige ser parte de las decisiones importantes, tienen cada vez menos confianza en los políticos, es cosa de analizar las encuestas y constatar que las instituciones más desprestigiadas en Chile son el congreso y los partidos políticos, con más de un 90% de rechazo.  Es necesario cambiar las instituciones, comenzando por una asamblea constituyente a sorteo de ciudadanos para una nueva Constitución, en la cual los ciudadanos tengan un rol protagónico en su redacción. Basta, que un grupo reducido de ciudadanos se dediquen profesionalmente a la política, para sus propios intereses por más de 45 años como es el caso del Senador Andrés Zaldivar y compañía. Es hora que la ciudadanía decida si se  limitan los mandatos de los políticos, de cambiar a un régimen parlamentario en donde el destino de la nación no dependa de un presidente que posea casi poderes monárquicos, sino de la capacidad que una sociedad para comprometerse con si misma en áreas estratégicas como —Educación, salud, medio ambiente, AFP, viviendas  innovación, industrialización y emprendimiento— y en principios intrazables— Ética, justicia social, solidaridad e interés general— El Estado como garante de todo aquello.

En este contexto, es interesante lo que intenta el Frente Amplio, hace participar a la ciudadanía en un proceso programático, no obstante, hay temas ausentes en sus ejes temáticos— La profesionalización de la política— limitar a un máximo de periodos su ejercicio, para que no se siga reproduciéndose la actual oligarquía política chilena. Dar un real poder a los ciudadanos por el intermedio de dispositivos participativos: Cabildos, debates públicos, presupuestos participativos, jurados ciudadanos etc. La ciudadanía quiere participar, es una evidencia y necesario para desaforar a diputados o senadores que comentan los delitos como cohecho, financiamiento ilegal de campañas o invalidar leyes que atenten contra el interés general del pueblo de Chile. Por otro lado, no constato ninguna innovación democrática para contrarrestar los males de un sistema representativo en profunda decadencia y que profundiza aún más — LA OLIGARQUIZACION— de la política. Si bien, veo al Frente Amplio como la mejor alternativa, también visualizo que hay un objetivo muy claro, consolidarse como la nueva élite de izquierda y remplazar en el poder a la inconsecuente Nueva Mayoría.

Sobre el candidato Chile Vamos Sebastián Piñera, sus temas siguen siendo los mismos de una derecha  conservadora, autoritaria y patrona de fundo: crecimiento, empleo y seguridad. No estoy diciendo que estos temas no sean importantes, sin dudas lo son. No obstante, la democracia debe ser un eje central en todo régimen político que se autoproclama como democrático, pero a éste sector hablarles de —Democracia participativa—  seria hablarles en Chino.

Para el autor de «Contra les elecciones « David Van Reybrouck estamos obsesionados con el sistema electoral, odiamos a los políticos, pero veneramos las elecciones. Para Aristóteles, el enorme filosofo de la Grecia antigua, consideraba las elecciones como aristocráticas, éstas nos piden elegir la mejor opción de elegir un candidato para ponerlo en el poder. Para otros autores la elección es una estafa para la democracia. Por ejemplo, Etienne Chouart denuncia este sistema que nos hace elegir a un gobernante a quien le damos toda nuestra confianza hasta las próximas elecciones, sin embargo, ir a votar es renunciar a nuestro   derecho de tener un poder sobre las decisiones políticas.

Además, según este último autor, la elección vuelve a los candidatos deudores de intereses en contraposición del interés general. Las elecciones, suponen una campaña electoral que requiere un elevado financiamiento, interconecta al mismo tiempo intereses políticos y económicos. Igualmente, la élite económica y política son cercanas desde el punto de vista sociológico. De acuerdo a  Etienne Chouart, es aquí donde el sorteo jugaría un rol esencial en una genuina democracia, terminaría la relación que existe entre el dinero y la política. Habría siempre ricos, pero no tendrían el poder político como un monopolio como lo es actualmente a nivel global.

Por último, he tenido la oportunidad de tener como profesor a uno de los intelectuales franceses especialista de la democracia participativa Loïc Blondiaux, quien la define como «La ambición política de hacer participar a la ciudadanía en la toma de decisiones« [ L.Blondiaux Nouvel Sprit de la Démocratie, Seuil, 2088] . En un próximo artículo, escribiré el funcionamiento del sorteo en los orígenes de la democracia en Atenas para elegir a sus gobernantes, como ésta se completaba con las elecciones y de que forma podría renovar por intermedio de dispositivos participativos a una nueva democracia en donde la ciudadanía tenga un rol central e incontestable.

2 comentarios “La Democracia participativa versus el show electoral chileno

  1. El siguiente paso en el FA y su composición será descentralizar el poder político, regionalizarlo como único modo de descentralizacion real, de esta manera evitar los nacimientos de grupos dentro de los partidos y dar verdadera reelevancia a las desiciones participativas desde todos los sectores territoriales y no solo un compendio de asambleas que a razón de pareceres sean tomadas en cuenta, sino que con un verdadero representante en las desiciones colectivas

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