Las AFP aumentaron un 100% sus ganancias y pagaron pensiones de 200 mil pesos

Las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) tuvieron una ganancia de 196 millones de dólares durante el primer trimestre del año, una rentabilidad superior al cien por ciento respecto al mismo trimestre del año pasado.

Escribe en Politika Paul Wader

Las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) tuvieron una ganancia de 196 millones de dólares durante el primer trimestre del año, una rentabilidad superior al cien por ciento respecto al mismo trimestre del año pasado. Un crecimiento que supera a cualquier otro actor en el mercado financiero, expresa la fuerte especulación que inspira a esta industria,  el espíritu de lucro que rige en las administradoras y aprieta un poco más la desproporcionada distribución de la riqueza. Por que si observamos la rentabilidad de los fondos de los trabajadores a abril pasado, estos no lograron crecer más de un dos por ciento.

Hay administradoras cuyos registros contables son francamente obscenos. La AFP que lideró este ranking ha sido Planvital, con un crecimiento de más de un 800 por ciento, aumento atribuido a “un mayor retorno de los mercados donde se encuentran invertidas las cuotas de los fondos de pensiones”. En el segundo lugar se ubicó Provida, del grupo estadounidense Met Life, con un crecimiento en la rentabilidad del 234 por ciento atribuido por la compañía a “la mejor utilidad del encaje y el menor impuesto a las ganancias”.

Habitat, que logró el tercer lugar en el crecimiento de las utilidades, anotó el mejor resultado neto, con 55 millones de dólares. Entre los motivos de este resultado, la misma AFP admitió que se debieron a un alza en las comisiones provenientes de las cotizaciones obligatorias, “que se debe a un incremento en la remuneración promedio y por consiguiente en la cotización promedio”.

Un éxito financiero rotundo para la administración de un drama social. En marzo pasado el monto promedio de las pensiones pagadas apenas superó los 200 mil pesos y en el caso de las mujeres llegó a solo 162 mil pesos. Ante estos contrastes, la primera mirada es que el sistema de pensiones, entregado a los mercados y a la codicia de los administradores transnacionalizados está basado en la precariedad estructural y cristalizada de los trabajadores y pensionados. El sistema de AFP es una muestra palmaria y extrema de los estragos que provoca un modelo de mercado en aspectos tan básicos y fundamentales como las pensiones, la salud o la educación.

Un reciente informe basado en un estudio realizado por la Universidad Católica nos traslada a las presiones que está ejerciendo el libre mercado desregulado, el lucro y la especulación inmobiliaria sobre las viviendas. Desde el 2009 a la fecha el precio de las viviendas y el arriendo ha subido entre un 100 y un 150 por ciento en Santiago, en tanto los salarios tan solo han aumentado un 25 por ciento en ese periodo. El resultado es evidente: numerosas familias ante el alza de las hipotecas no pueden comprar una casa o departamento y, en el caso de hacerlo, han entrado en un proceso de deterioro de su calidad de vida.

El arriendo está también presionado con la fuerte especulación. Miles de departamentos son adquiridos por firmas que suben los precios haciendo crecer un problema que alcanza ya niveles críticos. El mismo estudio advierte que sin políticas públicas que frenen este proceso los altos precios de vivir en la ciudad  desplazarán a muchas familias fuera del radio urbano en busca de alternativas más baratas generando problemas de conectividad, contaminación y más precariedad en las condiciones de vida.

Pero son las pensiones las que expresan en toda su magnitud las peores consecuencias de este modelo basado en los mercado y el lucro. Los trabajadores, que reciben y recibirán pensiones con suerte por sobre el salario mínimo, financian a los grupos económicos que los expolian. Esta contradicción extrema e insostenible refleja hasta qué punto las élites han entregado al país y a todos sus ciudadanos a los engranajes del sistema financiero e industrial.

Al observar las inversiones de nuestros fondos realizados por las administradoras a diciembre del 2016 vemos que un 60 por ciento estaban en instrumentos de entidades nacionales, con una suma superior a los 106 mil millones de dólares. De este total, un 16 por ciento de la cartera está en renta variable (acciones y fondos de inversión) y el resto en instrumentos de renta fija, la gran mayoría en entidades privadas como bonos de empresas y efectos de comercio, bonos bancarios y depósitos a plazo. En suma, unos 64 mil millones de dólares se destinaban a financiar al gran sector privado nacional: a fines del año pasado los fondos de los trabajadores en el mercado nacional estaban en cinco instituciones estatales, en 17 instituciones financieras privadas, en 114 empresas, 92 fondos de inversión, nueve fondos mutuos y un fondo de inversión de capital extranjero.

Al desagregar estos datos, podemos acercarnos más a los grupos económicos financiados indirectamente por los trabajadores. Entre los diez principales destinos de los fondos hallamos, además de inversiones en instrumentos estatales de la Tesorería y el Banco Central, al Banco Santander Chile, el Banco de Chile (grupo Luksic), BancoEstado, Itau Corpbanca (grupo Saieh), BCI (grupo Yarur), Scotiabank Chile, BBVA y Cencosud (de Horst Paulmann). En este último caso, las AFP Provida, Capital y Hábitat tienen más del seis por ciento de la propiedad accionaria del gigante del retail.

Aun cuando los trabajadores conducidos por la Coordinadora No + AFP han levantado este drama y han logrado instalarlo en los primeros lugares de la agenda pública, la reacción de los poderes económicos y políticos ha sido brutal. Ellos saben que un cambio a un sistema de reparto público no solo le arrebatará el negocio sino hará tambalear todo el modelo montado. Solo con una acción ciudadana organizada será posible derrumbar este perverso andamiaje.

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