“Es una operación política y cultural deliberada”

Historiadores/as por exclusión de ramo de obligatorios para 3º y 4º medio “Estamos ante una tentativa de adecuar la Educación Media a las necesidades del sistema capitalista neoliberal, buscando reforzar solo aquellas competencias de los estudiantes en tanto futuros trabajadores y consumidores acríticos del modelo”, apuntan en una declaración pública.

Redacción POLITIKA 

El Consejo Nacional de Educación (CNED) estableció que a partir del año 2020 para los cursos de 3° y 4° medio el ramo de Historia dejará de ser obligatorio y se convertirá en optativo. Una decisión que se aplicará a todos los estudiantes, ya sean de colegios técnico-profesional, científico-humanista o artísticos. 

Una decisión que ha generado una serie de críticas desde distintas entidades ligadas a la educación, entre ellos los historiadores e historiadoras, quienes emitieron una declaración en la que expresan su rechazo a estos cambios, llamando a las comunidades educacionales y a la ciudadanía en general “a organizarse y movilizarse para resistir la inducción a la desmemoria, la ahistoricidad y el sometimiento al ‘pensamiento único’ de esta malhadada reforma”.

Una acción que adjudican a “las fuerzas que sostienen y se benefician del orden neoliberal en Chile” y que, según recuerdan, había tenido ya un intento infructuoso el año 2010, durante el primer gobierno de Sebastián Piñera, cuando su ministro de Educación, Joaquín Lavín, quiso disminuir a la mitad las horas de Historia, Geografía y Ciencias Sociales en la Enseñanza Media. “La firme resistencia de las comunidades educacionales, encabezadas por historiadores/as, profesores/as y estudiantes de Historia se lo impidió”, apuntan los docentes.

No obstante ello, agregan que “desde el segundo gobierno de Michelle Bachelet, en el Ministerio de Educación (MINEDUC) y en el Consejo Nacional de Educación (CNED) empezó a gestarse una nueva reforma destinada a impedir el desarrollo de pensamiento crítico y emancipatorio en la juventud a través de la enseñanza de la Historia en los liceos y colegios”.

Junto con ello los historiadores e historiadoras califican de “inconsistentes” los argumentos esgrimidos por el Ministerio de Educación (Mineduc) y el CNED, desde donde -dicen- han “enarbolado la reintroducción de la Filosofía (hecho que ciertamente valoramos), la enseñanza de ‘competencias ciudadanas’ que sean útiles para la vida (en clara alusión a la dimensión económica de esta) y la ‘formación ciudadana’, desatendida por el sistema educacional desde hace décadas”.

A juicio de los docentes, “estamos ante una tentativa de adecuar la Educación Media a las necesidades del sistema capitalista neoliberal, buscando reforzar solo aquellas competencias de los estudiantes en tanto futuros trabajadores y consumidores acríticos del modelo”.

Profundizan en esta idea planteando que “el centro de esta reforma tecnocrática (urdida por ocho personas, cuatro de ellas designadas por Bachelet, una por Piñera y tres por distintos organismos educacionales públicos y privados) tiene un claro contenido ideológico, pues busca conquistar la hegemonía sobre los usos sociales de la memoria y de los saberes históricos, despojando de estas competencias a quienes más lo necesitan”.

“Se trata de una operación política y cultural deliberada, implementada por la alta tecnocracia estatal, cuya expresión arquetípica en este caso queda reflejada en la actual composición del CNED: cinco mujeres y tres hombres, ninguno/a de los cuales pertenece al área de las Humanidades, de las Ciencias Sociales, de las Artes ni de la Educación Física”, añaden al respecto.

Una “concepción burocrática de los cambios propuestos” que a su juicio se ve igualmente reflejada en “la nula participación efectiva de las comunidades educacionales, en particular del profesorado, y en la peregrina idea de que es posible detener la enseñanza de la Historia al término de 2° Medio sin que ello conlleve un daño formativo mayor de los estudiantes”. En ese sentido, sostienen que “cualquier experto en Historia y Ciencias Sociales sabe, por ejemplo, que la comprensión de los complejos procesos de la Historia Mundial requiere mayor madurez emocional, social e intelectual”.

Foto: Daniel Labbé

“Pareciera ser que los ideólogos de esta reforma entienden la Historia como el aprendizaje memorístico de fechas, personajes y ‘realizaciones’, desvinculadas de procesos más profundos”, acusan los historiadores e historiadoras, advirtiendo que “la reflexión ciudadana integrada, desvinculada de los procesos históricos (económicos, políticos, sociales y culturales) solo puede traducirse en adoctrinamiento para la formación de sujetos irreflexivos, incapaces de contrastar conceptos teóricos con la realidad pasada y presente, por ende, dóciles reproductores del orden existente”. Un hecho que significa, concluyen, “privarlos del ejercicio efectivo de su soberanía”.

Firman la declaración los siguientes historiadores e historiadoras: Sergio Grez Toso (Universidad de Chile), Igor Goicovic Donoso (Universidad de Santiago), Karen Alfaro Monsalve (prodecana Facultad de Filosofía y Humanidades Universidad Austral de Chile, Valdivia), Gabriel Salazar Vergara (Premio Nacional de Historia 2006), Pablo Aravena Núñez (director Instituto de Historia y Ciencias Sociales, Universidad de Valparaíso), Patrick Puigmal (vicerrector de Investigación y Posgrado Universidad de Los Lagos, Osorno), Robinson Silva Hidalgo (director de la Escuela de Historia y Ciencias Sociales Universidad Austral de Chile, Valdivia), Fernando Venegas Espinoza (director del Departamento de Historia de la Universidad de Concepción), Pedro Rosas Aravena (Universidad Academia de Humanismo Cristiano), Pablo Artaza Barrios (Universidad de Chile), María Angélica Illanes Oliva (Universidad Austral de Chile, Valdivia), Julio Pinto Vallejos (Premio Nacional de Historia 2016), Mario Matus González (director del Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Chile), Jorge Pinto Rodríguez (Premio Nacional de Historia 2012), Adriana Palomera (Universidad de Santiago de Chile), Lautaro Núñez Atencio (Premio Nacional de Historia 2002), Beatriz Areyuna Ibarra (decana Facultad de Pedagogía Universidad Academia de Humanismo Cristiano), Alberto Díaz Araya (director de Investigación y Posgrado Universidad de Tarapacá, Arica), Cristina Moyano Barahona (directora Departamento de Historia Universidad de Santiago de Chile), Nelson Castro Flores (director carrera de Historia Universidad Viña del Mar), Fernando Pairican (Universidad de Santiago de Chile), Rodrigo Ruz Segal (Universidad de Tarapacá, Arica), Yvette Lozoya (Universidad de Valparaíso), Carlos Mondaca Rojas (Universidad de Tarapacá, Arica), Alejandra Brito Peña (Universidad de Concepción), Claudio Pérez Silva (Universidad de Valparaíso), Carlos Choque Mariño (Universidad de Tarapacá, Arica), Alexis Meza Sánchez (director de Gestión y Aseguramiento de la Calidad, Universidad de Los Lagos, Osorno) y Claudio Aguirre Munizaga (Universidad de Tarapacá, Arica).

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