Colapsan la salud para pobres y la educación de mercado

En esta sociedad de consumo y endeudamiento estructurada por los mercados financieros, los derechos básicos de la ciudadanía conculcados por la dictadura no solo no existen sino que tampoco se advierte interés alguno de los gobiernos neoliberales que le sucedieron para recuperarlos y reposicionarlos.

   El mercado omnipresente los mantiene secuestrados en detrimento de la gente común y corriente,, atrapada en las redes de los poderosos y carente de la fuerza suficiente para afrontar el menosprecio, los abusos  y las estafas  con que se les esquilma a diario.

   Por eso la salud y la educación, derechos básicos y valores universales convertidos en mercancías de consumo que se venden a elevado precio en favor de los grandes grupos empresariales, viven en estos momentos severas crisis ante las cuales la autoridad gubernamental ajena a las transformaciones estructurales permanece impertérrita.

   A la par con las enormes ganancias de las Isapres y las clínicas privadas, la salud para ricos que hay en Chile tiene buena cara. En duro contraste  aquella para pobres, a los que se exige todo tipo de sacrificios, se encuentra en estado grave y parece haber entrado en una irreversible agonía.

   No solamente mueren al año 20 mil hombres y mujeres cuyos nombres atiborraban las listas de espera en los hospitales públicos. Estos colapsaron aun antes de la llegada del invierno, como podía anticiparse, por la concurrencia de un alto número de personas con enfermedades respiratorias en busca de una atención de urgencia. En los primeros 10 días de junio, las estadísticas registraban 20 fallecidos a causa de la influenza.

   Este vital servicio público presenta falta de médicos especialistas,  hay problemas de recursos humanos, existe una deuda gigantesca en tecnología, faltan pabellones, camas y hasta camillas. Hay pacientes que deben ser atendidos en el suelo, y en algunas unidades de emergencia irresponsablemente descuidadas asoman plagas de ratones.

  Desprotegidas por el modelo neoliberal, a salud y educación les afectan directamente los determinantes sociales: pobreza, desigualdad, transporte, medioambiente, etc. Mientras continúen invadidas por el mercado agresivo en razón de sus intereses económicos, permanecerán sin poder ejercer su rol fundamental cual es el de servicio a las personas, con gratuidad y calidad.

    El desinterés de los gobiernos de la postdictadura por sacar la codicia mercantil de la educación ha sido el origen  de las multitudinarias marchas estudiantiles  y el paro con imponentes movilizaciones que inició el Colegio de Profesores el primer lunes de junio.  La Moneda desestima ese factor fundamental y se centra en fanfarronadas como “aula segura” o “admisión justa”, fomenta la violencia policial en los liceos e impulsa una indebida revisión de las mochilas de los estudiantes.

   La movilización del profesorado apunta a temas de fondo: la protesta es por el abandono de la educación pública, el agobio laboral, la no activación del bono de incentivo al retiro y la deuda histórica  pendiente desde 1985, plena dictadura. Muchos viejos maestros y maestras  murieron desde entonces sin haber recibido el pago de esa deuda.

   Se agrega la modificación de las mallas curriculares que deja como optativas las asignaturas de historia y educación física, lo cual es rechazado  no solo por el magisterio sino también por rectores y decanos de universidades, premios nacionales y organismos internacionales.  En el fondo se busca omitir la historia reciente, aquella que empezó el 11 de septiembre de 1973. En el Consejo Nacional de Educación, al que se atribuye esta medida,  aparece un ex ministro de la dictadura (A. Schweitzer).

   Fue alentador el reciente despliegue masivo de docentes de todo el país que confluyeron en Valparaíso para manifestarse ante el Congreso nacional, al cabo de una caminata de 12 kilómetros desde la localidad de Placilla. La marea multicolor  le dijo a viva voz al gobierno y a la casta política que el profesorado está de pie.

   La marcha de la muchedumbre fue encabezada por el presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar,  y el líder de la coordinadora No + AFP, Luis Mesina, simbolizando la necesaria unidad del movimiento social para salir al paso del modelo depredador.

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