Nuestro proyecto

“La ley es la expresión de la voluntad general. Todas/os  las/os ciudadanas/os tienen el derecho de participar personalmente o por el intermedio de sus representantes a su formación “ Artículo 6 de la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano.

Actualmente  el término “político” se encuentra deformado, la ciudadanía  cree que la “política” es una profesión o una carrera como todas las otras. Sin embargo, volviendo a las raíces de la palabra, se constata que no es así y que muchos de los que hoy en día se autodenominan “políticos” sólo son “idiotes”:  no se ocupan de lo que le concierne al Estado ni a los ciudadanos, sino de sus propios intereses.

Explicación

Política tiene su origen  en el  latín “politicus” y ésta del griego “πολιτικός” (“politikós”), que significa “de los ciudadanos” o “del Estado”. Es el adjetivo de “πόλις” (“pólis”) que significa “ciudad” pero también “Estado” ya que la ciudad en la Grecia antigua era la única unidad estatal existente.

Nótese también “πόλιτες” (“pólites”) o “ciudadanos”.El equivalente latino sería “civitas” para “pólis” (de donde viene la palabra “ciudad”) y “civilis” para “politikós” (de donde proviene nuestro adjetivo “civil”).

Como queda dicho, la ciudad era la unidad estatal en Grecia, una de carácter democrático, fenómeno que surgió allí por primera vez en la historia. De este modo, todos los asuntos del Estado le concernían a todos los ciudadanos, a los habitantes libres de la ciudad.

Los griegos llamaron estos asuntos “politikoí”, en oposición a los asuntos personales e intereses privados de los ciudadanos, llamados “ἰδιωτικός” (“idiotikós”) o “privados”.

Más adelante los hombres indiferentes a los asuntos de la “pólis” se llamarían “ἰδιώτες” (“idiotes”), que significaba “ciudadanos privados” y luego “incultos” o “no conocedor de las artes”, derivando siglos más tarde en nuestra palabra actual “idiota”.

Los políticos actuales, que se ocupan esencialmente de sus negocios, son, etimológicamente hablando, idiotas. Una cierta ética, lo que Robespierre llamó siempre “la virtud”, es nuestro norte.

Nuestro proyecto es una plataforma política al servicio de tres principios esenciales para vivir en una sociedad justa: democracia directa ,ecología y justicia social. Democracia porque por una parte es una urgencia ciudadana de preservar los avances democráticos  contra el autoritarismo, el conservadurismo, el fanatismo de ciertos actores políticos nocivos para una convivencia respetuosa, tolerante y democrática. Ecología porque estamos en presencia de una urgencia ecológica para preservar nuestro planeta y la supervivencia  de nuestras futuras generaciones.

15.000 científicos nos han alertado: « Pronto será demasiado tarde « para salvar la biodiversidad, los ecosistemas, el clima y la humanidad. Una urgencia por la justicia social, porque en Chile existe una enorme desigualdad social y un Estado con políticas públicas insuficientes para  corregir la iniquidad social imperante en nuestro país. El Estado Chileno no cumple eficazmente su rol de velar por el interés general o por el bien común de la nación, al contrario, es limitado por una Constitución ilegítima al servicio del libre mercado y no al servicio de la patria.

En consecuencia, es esencial contribuir a la recuperación de  la política para la ciudadanía, la cual ha sido desprestigiada, utilizada por una oligarquía política que ha corrompido los principios de justicia social, de igualdad de oportunidades y de democracia.

Por todo lo anterior, Nuestra República  les invita cordialmente a ser parte de nuestro proyecto democrático y participativo a enviarnos tus escritos que estén conectados con nuestra línea editorial basada en nuestros tres pilares esenciales: democracia directa, ecología y justicia social. Envíanos tus columnas de opinión, tus videos,  artículos de análisis de la coyuntura política, histórica, filosófica o sociológica.

NUESTROS PRINCIPIOS

“ Si  hubiera un pueblo de Dioses, se gobernaría democráticamente. Un gobierno perfecto no le conviene a ciertos  hombres” Jean-Jacques Rousseau, El contrato social, libro II, Capítulo VI.

1. Nuestra República debe instruir a sus hijos en igualdad de condiciones para que éstos contribuyan a la grandeza de la patria sin importar su origen ni condición social.

2. Nuestra República, debe ser un contrato social que se refleje en una nueva constitución y que emerja desde la ciudadanía.

3. Nuestra República debe promover el cuidado de nuestro medio ambiente y la racionalización de la explotación excesiva de nuestros recursos naturales.

4. Nuestra República debe crear conciencia de que estamos frente a un desafío mayor y colectivo: la transformación de nuestro ecosistema para la  supervivencia de las futuras generaciones.

5. Nuestra República debe promover la nacionalización de todos los bienes de interés común: el cobre, el litio, agua, aire, ríos y el mar.

6. Nuestra República debe promover los principios de una democracia participativa y la incidencia ciudadana en la elaboración de las leyes.

7. Nuestra República debe promover una economía al servicio del ser humano y en armonía con el medio ambiente.

8. Nuestra República debe promover el rol y la intervención del Estado en áreas de interés general: medio ambiente, educación, salud, jubilación, viviendas y salarios.

9. Nuestra República debe velar por la justicia social, aquellos que tienen más tienen el deber moral de contribuir para una sociedad mejor.

10. Nuestra República debe terminar con la carrera y la profesionalización de la política, para convertirla en una actividad de vocación pública.

11. Nuestra República debe otorgar dignidad y reconocimiento a los pueblos originarios, reservando escaños en el congreso para una efectiva representación política.

12. Nuestra República debe promover la cultura y libros libres de impuestos.

13. Nuestra República debe ser garante de la paridad de género, del respeto por la diversidad sexual  y la libertad de las mujeres para decidir sobre su cuerpo.

14. Nuestra República debe promover los valores y principios de un estado laico respetando el credo y la religión de cada ciudadano.

15. Nuestra República debe defender los derechos de los animales, sancionando el maltrato y la irresponsabilidad del abandono.